Virgilio Piñera en persona

Nunca es tarde para releer a Virgilio Piñera (Cárdenas 1912- La Habana 1979), uno de los escritores cubanos imprescindibles del siglo XX. Dramaturgo, narrador y poeta, pionero del absurdo, se adelantó a Beckett y a Ionesco y fue el primero y el mejor de los “kafkas tropicales” que va señalando de vez en cuando la crítica. Dueño de una prosa descarnada al servicio de la ficción metafísica y satírica, destacan entre sus obras las novelas La carne de René, Pequeñas maniobras y Presiones y diamantes; la antología poética La isla en peso y los libros de cuentos Muecas para escribientes, Cuentos fríos y El que vino a salvarme. En España lo han publicado Tusquets, Alfaguara y Cátedra.

Virgilio Piñera estudió Filosofía y Letras en La Habana y vivió en Buenos Aires entre 1946 y 1958, donde frecuentó a José Bianco, a Borges, a las Ocampo y a Gombrowicz. Formó parte del equipo de traductores de Ferdydurke, obra fundamental del polaco. (“Tú me has descubierto en la Argentina”, dijo Gombrowicz, quien consideró a  Piñera  “jefe del ferdydurkismo sudamericano”. Cuando Piñera publica los Cuentos fríos en 1952 Gombrowicz declara en un prefacio entusiasta: “Piñera quiere hacer palpable la locura cósmica del hombre que se devora a sí mismo mientras rinde tributo a una lógica insensata”).

Los atributos de Piñera que molestaban al Estado cubano hace apenas 20 años son los mismos que le han ganado una presencia tutelar, cada vez más discernible entre las últimas generaciones de escritores de la isla y la diáspora”. Pobre y homosexual, vivió sus últimos años en la Habana marginado por el régimen de Castro. El presente volumen fue recopilado y preparado por el crítico e investigador Carlos Espinosa a finales de los 80, cuando Virgilio no estaba aún oficialmente rehabilitado; el reciente centenario de su nacimiento fue motivo para reeditar sus obras y estudios críticos y biográficos como este, Virgilio Piñera en persona (2oo3), reeditado en 2011 por Ediciones Unión y llegado a mis manos directamente desde la Habana gracias a O. y a T.

El libro recoge testimonios de familiares y amigos y fragmentos de cartas y de obras de Piñera. Su relación con su gran antagonista José Lezama Lima, su actitud insobornable hacia el arte, entendido “no como entretenimiento elegante sino como destino dignamente recibido” y su carácter honesto e inconforme cruzan esta memoria coral y transcrita con mínimos filtros donde escuchamos las voces de Luisa (la más cercana de sus cinco hermanos), de sus amigos Antón Arrufat y Yoni Ibáñez, del escritor Abilio Estévez y del crítico Rine Leal entre otros muchos.

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