Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer

¿Existe la literatura boliviana? En las bibliotecas públicas de la comunidad de Madrid desde luego no. Motivada por este pedagógico artículo de Paz Soldán decidí empezar por el principio. Pero en los catálogos Arturo Borda no existía, no había rastro de Jesús Urzagasti y Wolfango Montes era un escritor completamente fantasma. De las memorias de Víctor Hugo Viscarra había un ejemplar en depósito. Ya paladeaba la nebulosa lúcida que Borracho estaba pero me acuerdo prometía pero las bibliotecarias alegaron un fallo mecánico en los sótanos del edificio y me quedé sin el libro. Eso sí, me invitaron a poner una reclamación.

No tuve más remedio que pasar directamente a la nueva hornada y entre ellos elegí sin dudarlo a Maximiliano Barrientos (1979), que comparte en twitter combates de boxeo, canciones buenas y ningún autobombo. Además Barrientos acababa de leer en Buenos Aires esta  visión personal de la literatura y me dije: sí. Simpatía por Barrientos no me falta, y ese es un motorcito importante para una lectora distraída y poco académica como yo. Esta vez comprobé sin sorpresa que en las bibliotecas había un único ejemplar de Hoteles para seis millones y medio de ciudadanos. Llegar hasta él me costaba once estaciones de metro y dos transbordos, así que muerta de fastidio decidí comprar Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer (2011) para llevar la contraria y porque hay que apoyar al artista, coño.

Componen Fotos tuyas cinco relatos en los que vemos pasar la juventud de unas personas que hacen lo que viene siendo habitual en la juventud: beben, escuchan música, follan y no tienen mucha esperanza de que algo, alguna vez, vaya a tener sentido. Son escenas íntimas, vidas desengañadas mucho antes de los hijos y los domingos con piscina. Fotos de las que se puede decir cualquier cosa excepto que estén sobreexpuestas. Porque Maximiliano Barrientos desbroza el lenguaje hasta dejarlo en un hueso. Seco de adjetivos calificativos, una tiene la sensación de que van a nacer cactus en las entrelíneas. Y es que Maximiliano Barrientos escribe desde una frontera. No es de extrañar que su próxima novela sea un western.

Tampoco extraña, habiendo leído Fotos tuyas con el embeleso de quien recibe la depuración de una nada altisonante tristeza, la historia de unos desencontrados, que Barrientos cite a Carver, a Cormac McCarthy, a Denis Johnson o a Richard Ford como autores preferidos, entendiendo que de esta tradición ha recibido su mayor influencia. Los personajes de Fotos tuyas viven en Santa Cruz, ciudad de nacimiento del autor. Allí han acabado sus estudios, han encontrado sus primeros trabajos y han entonado el first cut is the deepest. Pero bien podrían estar en Tucson, Arizona o en el puto Cleveland, o en cualquier ciudad grande o pequeña del ancho mundo a condición de que haya una cantina donde comprar unas guinness y escuchar el Blonde on blonde y emborracharse sin aspavientos.

¿Existe la literatura boliviana? En los libros de Barrientos desde luego no, y confieso que esta constatación me alegra un poco. Porque seguir esa musiquilla que suena en nuestras cabezas es la única forma de volver a casa y porque no hay patria para la casa deshabitada que frecuentamos buscando un sentido.

fotos tuyas

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