Esto no es una novela, David Markson

Posibles denominaciones genéricas para la obra en marcha del Escritor, citas no atribuidas, cómo murieron algunos de los artistas más influyentes de la cultura occidental y también las descalificaciones que se dedicaron unos a otros: Esto no es una novela. Todo en el estilo epigramático, conciso, ahorrador, de David Markson.

This is not a novel (2001) es la segunda obra de la tetralogía “The notecard quartet”. La primera, Reader’s block (1996) también fue traducida al español por La bestia equilátera. La tercera, Punto de fuga, la tradujo la editorial mexicana Verdehalago y no sé quién se encargará de la cuarta, The last novel (2007), que fue de verdad lo último -novela o no- que Markson escribió. Curiosamente ninguna de las necrológicas que he leido especifican la causa concreta de su muerte a los 82; solo dicen que lo encontraron sin vida sus hijos en la cama. En los 70’s y 80’s Markson había escrito novelas policiales y después de su monumento a Lowry dio el salto experimental con Wittgenstein’s Mistress (1988), publicada por Dalkey Archive Press después de ser rechazada por 54 editoriales.

En realidad sabes dibujar tan bien… ¿Por qué te la pasas dibujando todas esas cosas raras?

Picasso: por eso

(…)

En realidad, el Escritor ha escrito algunas novelas relativamente tradicionales. ¿Por qué se dedica a hacer este tipo de cosas?

Por eso.

(…)

El Escritor está bastante tentado de dejar de escribir.

El Escritor está mortalmente aburrido de inventar historias.

Una novela sin ningún tipo de indicio de argumento.

Y sin personajes. Ninguno.

Que sin embargo induzca al lector a seguir pasando las páginas.

Sin acción, la quiere el Escritor.

Una novela sin escenario.

Ergo, finalmente, sin descripciones.

Una novela sin motivaciones centrales predominantes, quiere el Escritor.

Por lo tanto, asimismo, sin conflictos y/o confrontaciones.

¿Es esto una novela? Esto no es una novela será lo que el Escritor quiera que sea. Para que las cosas sean solo hay que nombrarlas. Pero la duda de Markson es más epistemológica que literaria o formal. Y es una duda no formulada: emana del argumento subterráneo del texto, de la superposición de sentidos. Si de clasificar el texto se trata, si de ponerle alguna etiqueta que sirva a la crítica se trata, el Escritor -el primero de los críticos- baraja la posibilidad de que su obra en marcha pueda considerarse:

  • “Una novela” (p. 30)
  • “Un poema épico” (p. 32)
  • “Una secuencia de cantos que esperan ser numerados”(p. 35)
  • “Una especie de mural” (p. 49)
  • “Una autobiografía” (p. 68)
  • “Un perpetuo montón de acertijos” (p. 86)
  • “Algún tipo de ópera polifónica” (p. 88)
  • “Una disquisición sobre sobre las enfermedades de la vida del arte” (p. 102)
  • “Una alternativa en prosa a La tierra baldía” (p. 119)
  • “Un tratado sobre la naturaleza del hombre” (p. 129)
  • “An assemblage [no lineal, discontinuo, en forma de collage]” (p. 147)
  • “Una variante contemporánea de El libro egipcio de los muertos]” (p. 167)
  • “Una fuga verbal” (p. 192)
  • “Una tragedia clásica” (p. 193)
  • “Una especie de comedia” (p. 208)
  • “Su propio Finnegans wake” (p. 209)
  • “Algo que no encaja en ninguna categoría” (p. 207)
  • “Nada más ni menos que una lectura” (p.213)
  • “Una lectura no convencional, por lo general melancólica, aunque a veces incluso juguetona” * (p.213)

O un compendio solapado y sintético de todo el patrimonio cultural de Occidente.

Pero todo esto (el nombre dado a la cosa, arbitrario como todo signo) no es más que una falsa refutación de su propio título y también una tautología. Además de dinamitar el concepto de novela tradicional, Markson resta toda importancia al asunto confrontándolo con la muerte. Porque This is not a novel es una novela sobre la muerte.

– ¿Sobre la muerte de la novela?

– No. Sobre la muerte de cada uno de nosotros. Sobre el fin.

Esta entristecedora suma de epitafios y certificados de defunción nos enfrenta con el hecho objetivo, nombrable, atribuible casi siempre a algún tipo de fallo orgánico, de nuestra muerte segura. Nuestra segura muerte será un dato, una cifra, un renglón (con suerte) sintácticamente correcto. ¿De qué morirá el Lector? ¿De una infección pulmonar, como Kierkegaard? ¿De Alzheimer, como Katherine Ann Porter? ¿Atragantado con una semilla, como Anacreonte? ¿De un ataque al corazón, como Orson Wells? ¿De esclerosis lateral amiotrófica, como Charles Mingus? ¿De neumonía, como Simone de Beauvoir? ¿De una infección intestinal, como César Vallejo? ¿De cáncer de próstata, como Marcel Duchamp? ¿De cirrosis hepática, como Rubén Darío? ¿De una infección renal tras años de consumir heroína, como Billie Holliday? ¿De cáncer de garganta, como Alejo Carpentier?

Una novela elíptica de la historia del arte. Una suma de datos con sentido no evidente, novela o no. Un libro que fomenta la hipocondría.

*La traducción es de  @LauraWittner para @labestiae

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