El afinador de habitaciones

El extraño crepúsculo en que queda prendido El afinador de habitaciones días, semanas después de leerla tal vez tenga que ver con los bordes difusos de todos los personajes que la pueblan (un delincuente llamado draque, una abuela con un pasado vienés, unas muchachas encerradas en un reformatorio religioso, una madre muerta que se aparece, un protagonista que se desvanece, una yonqui en un armario y el mar (otro borde), y el hachís, y el coñac, alusiones a la alta cultura, el tránsito de la adolescencia a la adultez con su carga de desengaño y búsqueda y soledad, y pienso que ese crepúsculo extraño en el que flota el afinador de habitaciones se parece mucho al lugar en que mi memoria guarda El gran Meaulnes, la gran novela sobre la amistad, el amor y el dolor, first cut is the deepest, de Alain Fournier, muerto a los 27 años, como Georg Trakl, como las estrellas del rock. El afinador de habitaciones, de Celso Castro, es una novelita de poco más de cien páginas que viene precedida de un relato (la cuervo), no se sabe bien si para engrosar un poco el exiguo volumen o para adelantarle al lector la voz del narrador, un narrador preliterario, como dice castro en esta entrevista pero igualmente coloquial y afinadísimo, un prefacio rural a  la novela y que arrastra también en su núcleo una historia de fantasmas.  Se ha hablado tanto y tan bien de este libro que había decidido no decir yo nada de él aquí. Pero la noticia del cierre y liquidación de Libros del Silencio se hizo pública unos días después de acabar de leer el afinador, así que dejo aquí estas líneas a modo de pequeño recordatorio.

El principio de la novela aquí

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