Can’t we stop now?

Entonces ella le dice que descubrió algo en lo que creer: en las barreras rotas entre dos personas. En un deseo mutuo de ayudarse en noches como esta. En la comunicación de dos, una noche. Añade que un hogar no es una casa de ladrillo sino algo que dos comparten. Donde pueden hacer su nido, descansar, vivir. ¿Puedo preguntar yo ahora?, dice él. Esta noche no hay límites para las preguntas, responde ella. ¿Tuvo alguna vez algún tipo de vida amorosa? Ella pide que haga de nuevo la pregunta. ¿Tuvo alguna vez, en su vida, en sus viajes, alguna experiencia amorosa? Hay una pequeña pausa. Ella respira y contesta: sí, tuve dos experiencias. Dos encuentros. Pausa. Yo tenía dieciséis años. Él (extrañado): ¿Dieciséis? Ella (con aplomo): Sí, dieciséis. Fue en el cine. Un tipo empezó a tocarme la rodilla. Me aparté. Pero él continuó tocándome. Entonces me levanté y grité. Le detuvieron por molestar a una menor. Él: y supongo que sigue preso. Ella: no, hice que lo liberaran. Dije que me puse nerviosa. Después de todo se trataba de una película de Greta Garbo. Sí, era de Greta Grabo.

La segunda fue más reciente, hace un par de años, en Hong Kong. En el hotel donde nos hospedábamos le hice un retrato a un vendedor australiano. Era un tipo insulso, de mediana edad, calvo, regordete, con lunares. Le hice un retrato que lo favorecía y me pagó diez dólares por él. Más tarde me invitó a salir. Había sido tan generoso conmigo que no pude negarme. Fuimos a un sampán. Entonces el vendedor de ropa interior me preguntó si podría hacerle un favor. Si podría hacer algo por él. ¿Qué?, pregunté yo. Dijo que le entregara una de mis prendas. Él se volvería de espaldas mientras yo me la quitaba. Él: ¿pará qué? Ella: Just hold it. Fue tan respetuoso que le dije que sí.  Me volví y le di la prenda. Él: ¿y qué hizo con ella? Ella: no lo sé, no miré. Pausa. Él: ¿y a eso le llama encuentro amoroso? ¿a ese sucio, nimio y triste episodio? Ella: … es cierto que debió ser triste para él. Pero no veo nada sucio. Fue tan gentil y tan tímido. Tan respetuoso. Fue tan delicado. Él: ¿No le resultó desagradable? Ella: nada humano me desagrada, a menos que sea cruel o violento.

Entonces ella (Deborah Kerr) le desata a él (Richard Burton) porque ya han logrado vencer al fantasma.

Ella: yo también tuve un fastasma, solo que tenía otro nombre: blue devil.

Él: ¿y cómo lo venció?

Ella: demostrando que podía resistirlo. Le hice respetar mi resistencia. La resistencia es algo que los fantasmas respetan.

Minutos después, como en acto de gracia, desatan a la iguana.

Luego el abuelo termina su poema:

How calmly does the olive branch
Observe the sky begin to blanch
Without a cry, without a prayer
With no betrayal of despair

Some time while light obscures the tree
The zenith of its life will be
Gone past forever
And from thence
A second history will commence

A chronicle no longer gold
A bargaining with mist and mold
And finally the broken stem
The plummeting to earth, and then

And intercourse not well designed
For beings of a golden kind
Whose native green must arch above
The earth’s obscene corrupting love

And still the ripe fruit and the branch
Observe the sky begin to blanch
Without a cry, without a prayer
With no betrayal of despair

Oh courage! Could you not as well
Select a second place to dwell
Not only in that golden tree
But in the frightened heart of me

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