Perder teorías

Hace unos días me topé con un librito (cuarenta y dos páginas, tapas duras, apenas un opúsculo) de Vila-Matas (Barcelona, 1948) titulado Perder teorías (Seix Barral, 2010). Digo que me topé con él porque no fui a buscarlo a una librería o a una biblioteca. Me topé con él en un lugar donde esperaba encontrar algún libro pero no uno de Vila-Matas. Cuando nadie miraba me guardé el libro y salí de allí pensando que su lectura duraría tanto como el viaje en metro de vuelta a casa.

No acostumbro a leer autores vivos pero desde hace unos meses estoy dispuesta a hacer una excepción con Vila-Matas. De hecho, hace tres o cuatro semanas, movida por la curiosidad que alguna reseña elogiosa me deparó, fui a la librería y compré Una vida absolutamente maravillosa (el título no me gusta) publicado en 2011 por Mondadori Debolsillo.  Tras una rauda inspección del índice decidí reservar su lectura para algún viaje, pensando que un avión, una habitación de hotel o una ciudad desconocida serían lugares idóneos para paladearlo y utilizar sus efectos estimulantes en provecho de una escritura propia.

El caso es que encontrándome en vías de leer Una vida absolutamente maravillosa me topé con Perder teorías, que ya he leído. Un autor, el mismo Vila-Matas, ha sido invitado a dar una charla sobre relaciones entre realidad y ficción dentro de un Encuentro Internacional de Literatura celebrado en Lyon. Llega al hotel, donde nadie parece esperarlo puesto que nadie (ni siquiera un miembro de la organización) acude a recibirlo. Ligeramente despechado pero también aliviado decide esperar para ver qué sucede y decide convertirse en el héroe de un relato titulado La espera.

A Vila-Matas le gustan los hoteles. En los hoteles comienzan los dramas y terminan las persecuciones. En los hoteles somos otro. Nuestra identidad queda difuminada por la circunstancia transitoria de nuestro paso por allí. Convertido en persona anónima, el escritor aprovecha para probarse el nuevo traje que la ciudad le brinda. Y sale a la ciudad desconocida para tratar de averiguar quién es él allí.

Como las esperas son siempre fecundas para un escritor como Vila-Matas, el héroe del relato bosqueja una teoría literaria: cinco rasgos esenciales e irrenunciables que debe poseer una novela que pertenezca al nuevo siglo:

La “intertextualidad” (escrita así, entrecomillada).

Las conexiones con la alta poesía.

La escritura vista como un reloj que avanza.

La victoria del estilo sobre la trama.

La conciencia de un paisaje moral ruinoso.

A mí las teorías literarias no me gustan tanto como a Vila-Matas. Sin embargo al leer estas cinco claves me detuve sobre cada una de ellas tratando de encontrar algún libro que las ejemplificara. Entonces pensé en Hanna O Semicz.

Hanna O. Semicz, escritora desaparecida en cuyo honor he abierto este blog (ver ABOUT) dejó unos cuadernos que por razones que ya explicaré en otra ocasión cayeron en mis manos. Uno de los cuadernos contiene una especie de diario novelado (que ya he empezado a pasar a word) en el que reconozco al menos cuatro de las cinco premisas vilamatianas. Se trata de un diario de formación, un diario de iniciación en la escritura, una aventura urbana sobre la dificultad de ser. La conciencia de que escribimos porque otros escribieron antes que nosotros, el diario-novela concebido como un work-in-progress, la escritura sobre la nada, el hastío del sujeto occidental como un retrato del escritor seriamente enfermo son algunos rasgos de El Diario de la pasajera enferma de Hanna O. Semicz que espero publicar aquí dentro de unos meses con el consentimiento de su familia.

Como estoy absolutamente segura de que Hanna no leyó a Vila-Matas (y además su muerte es anterior a este libro) pienso en la intuición (el pensamiento trabaja por impulsos vitales) que mueve a un temperamento artístico a realizar una obra que después encaja en las teorías de otro. Entonces me digo que la teoría de Vila-Matas no sólo es acertada sino que es consecuencia natural de la sensibilidad de una época, de la comprensión íntima de lo que una obra debe ser hoy.

En el taxi que le lleva a hotel, el héroe del relato de Perder teorías es interpelado por el conductor, que le espeta a la ligera, con ese desparpajo del que el héroe carece: “Y dígame, ¿se lo pasa uno bien siendo escritor?” Y el héroe no responde. Pero a nosotros nos dice “preferí no contestar, pero me habría gustado explicarle sin complejos que cuando un escritor se encierra a trabajar en soledad está poniendo consciente o inconscientemente una gran fe en la humanidad, porque él cree que todos los seres humanos se parecen y por tanto deben llevar dentro de sí heridas similares y lo comprenderán”.

Vila-Matas visto por Loredano

Anuncios

4 comentarios en “Perder teorías

  1. Quizá expliques por ahí por qué no lees a vivitos y coleantes… Hoy disfruto de tu última entrada. Es crudo, pero el sueño de los antropólogos es perderse alguna vez… Aunque sea entre libros.

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s